La vida siempre me ha sonreído
Sin embargo no he sido feliz.
He dejado que la sombra de la soledad
toque mi cuerpo y que el ponzoñoso
dardo penetrara en mi corazón.
Que los sombríos caminos
me lleven al vacío
Que el torrente de emociones
se apague como las cenizas del hogar
La luz se apaga y las lágrimas
brotarán de mis pupilas
Para caer y formar
nefasta laguna de lapislazuli.
Que el olvido arrastre mi alma.
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