lunes, 9 de abril de 2012

Epitafio: Honra al amigo

Querido amigo:
No es posible que te haya pasado a ti. Tú el más gracioso, el más natural el más espontáneo; precisamente has sido el que has tenido a bien abandonarnos.
La vida sigue dicen muchos, pero no igual eso desde luego; ya no habrá quien ría las gracias, nadie nos hará reír con su acento y ya no resonaran tus "achos" por el aula.
La frase más oída ha sido "no me lo creo", "es imposible" yo mismo estoy actualmente en el estado comatoso de no creérselo, de que es imposible que haya pasado algo así. Pero hay que concienciarse, se nos ha ido uno de los mejores muchachos de la uni y ya no es posible hacer otra cosa.
Ahora toca hacer recuento y examen para todos, toca vivir, sentir y tratar de reponernos pensando que es lo que el querría que hubieramos hecho. No hay que bajar los brazos. Jamás.
Nuestro cuerpo es frágil, ya sea un accidente en un coche, un virus que roce nuestra piel, una herida mal curada o un simple resbalón. De repente se acaba el halo de inmortalidad que nos protegía y todo se acaba. Y aquí nos quedamos, solos.
No quiero que ocurra lo que suele pasar en estos casos, que se olvide a la persona, que se hable de él en susurros. No. Quiero que se grite su nombre, que todo el mundo sepa quien era. Y si me preguntan que cómo murió sólo podré darles una respuesta:
"Os contaré como vivió"
Es posible que Sobrao esté ahí arriba muy "agusto" (como él diría) echándose la timba más grande de su historia. Jugándose las llaves del cielo con San Pedro, San Lucas San Pablo y San Marcos, estoy seguro que en esa timba y como en tantas ocasiones Sobrao saldrá indemne, feliz y con una sonrisa radiante.
Y sé que ahí me esperará ya que yo también tarde o temprano me uniré a esa partida y volveré a verle y le reprocharé porqué nos ha dejado aquí tan solos y desvalidos; su respuesta será "jamás os abandoné"
Fernan Wallace "In memoriam"

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