lunes, 9 de abril de 2012

Pandemian

Es de noche y las pesadillas vuelven a caminar, se siente sólo, perdido en una vorágine de pensamientos.
Respira toma una bocanada del tórrido aire del verano madrileño, siente que no siente, que es un cascaron vacío cubierto de experiencias que ya de nada le sirven.
Piensa en los caminos que debería haber tomado, en los pasos que jamás se atrevió a dar, en las cumbres que jamás pudo pisar.
Decide cambiar su vida, oscilar hacia la realidad, abandonar la matriz, la madre de todas y cada una de sus pesadillas.
Desconecta con la vida real; sangre comienza a brotar de sus muñecas, sonríe ya nada podrá detenerle, siente que ya nada le ata, que es por fin libre.
Despierta, el mañana ha llegado.

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