lunes, 9 de abril de 2012

La carta que nunca escribi

Te quiero, las cosas claras desde el comienzo.
Desde que te vi comprendí que la extraña fuerza que me atraía hacia ti como la luna a la Tierra no era otra que el potente sentimiento del cariño.
Se que por tu estado mi querer no puede ser recíproco. No hay ningún problema, es solo... debía deshagorme, aunque sea con este trozo de papel.
Quería que alguien supiera esto, y ojalá fueras tú. Así te darías cuenta que cuando te sientas desdichada o maltrecha por las continuas puñaladas que da la vida, hay alguien que aún te apoya y te aprecia; es un bohemio que desde el otro lado del mundo te observa y sabe de ti.
Puede que nunca nos casemos, que ni siquiera te llegue a besar pero creeme ya nada de eso importa, te quiero y tú lo sabrás alguna vez, quizá cuando yo muera.
Para mi ya es más que suficiente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario