martes, 10 de septiembre de 2013

SteamPunk

Primera puñalada y la sangre ya comenzaba a bañar suavemente el esmalte de sus dedos, segunda puñalada y el pequeño hombre dejó de forcejear, con la tercera puñalada notó como la cuchilla perforaba su frágil corazón. 

No hizo falta más, Varius estaba muerto.

No tenía un minuto que perder, volviéndose a poner la capucha que tantas noches la había acompañado, abrió la ventana y se deslizo sobre la cornisa, el ejército no tardaría en llegar.

Como un gato, descendió por la barandilla hasta internarse en la ventana del segundo piso del imponente edificio. Con más de cien mil metros cuadrados, el palacio presidencial era el edificio más grande de Tenesia.

 Necesitaba correr, necesitaba permanecer despierta, sabía que el veneno no tardaría en expandirse por su cuerpo y si llegaba hasta su corazón este se detendría para siempre.
Al llegar a la puerta principal que conectaba con los jardines decidió tomarse un segundo de respiro, concentrada, escuchando cada brisa de viento, cada paso, cada latir de cada corazón pudo identificar el avance de dos guardias hacia su posición.
No fue complicado esquivarlos, tan sólo permaneciendo en la oscuridad de un recoveco del salón y aprovechándose de las sombras.

Salir a los jardines no le llevo mucho tiempo, sin embargo el tiempo se le agotaba cada paso, cada zancada era un pequeño impulso para el veneno.

Cuando por fin pudo saltar la alambrada que daba a la calle más grande de Tenesia se sintió mareada, el coche de caballos estaba ahí se dijo, debía alcanzarlo, debía llegar hasta él. Poco a poco, pulgada a pulgada consiguió llegar al coche, abrió la puerta y se recostó en el asiento.

-Buenas noches, Mellhaed  ¿Sorprendida? Oh, no lo estés, todo ha salido según nuestros planes chiquilla, ahora descansa.

Y sintiendo el pinchazo de una aguja, Mellhaed se durmió profundamente.