La noche aulla desde las entrañas de la tierra, hoy es un día señalado.
La estepa permanece tranquila en el horizonte. Al norte las montañas
heladas y frías como suelen nos transmiten su coraje, su frialdad de
acero.
Imperritos y vigilantes sobre la vereda nos alzamos, desafiantes e
intempestuosos desafiamos al enemigo con nuestra mirada; nada se compara
con nuestra determinación, nada nos toca el corazón. Nada.
Somos la llama que se apaga, el fuego que se extingue, la desolación que se esparece, la vida que expira.
Somos los condenados, los malditos, los marcados, aquellos que solo aparecen en las leyendas.
Somos la legión lobo imperritos guardianes de estás tierras, tierras que
no serán asoladas por el caos mientras quede un solo guardián con vida.
Ese es nuestro juramento y por ello hoy marchamos. En silencio en densa
formación cuales sombras en una noche sin estrellas. Marchamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario