-¿Quieres hacer el amor conmigo?
-¿Qué?
-¿Has hecho el amor alguna vez Jaime?
-Si, creo que un par de veces, bueno quizá sólo fuera una... o ninguna, la verdad es que no me acuerdo
-¿Me quieres?
-¿Qué?
Jamás, nunca hagaís la misma pregunta a una mujer que os está haciendo esta proposición, lo tomará como una negativa
-Así que no me quieres
Debí de responder afirmativamente la primera vez, por mucho que después traté de decirselo no sirvió de nada.
-No me quieres
Dios
que pesadas podían llegar a ponerse a veces las mujeres. Y el caso es
que si que la quería, con cada poro de mi piel; la amaba como nunca
antes había amado a nadie, y eso era mucho decir.
Pero por desgracia no era para nada dado a decir esos tópicos que usan
los cantantes para referirse a su chica: "Sin ti no saldrá el sol",
"Eres mi mundo" y cosas de ese estilo.
¿Qué era hacer el amor a
fin de cuentas? Para mi habíamos hecho el amor mientras averiguabamos
donde estaba la entrada al pasadizo de su casa, y lo habíamos vuelto a
hacer cuando hablabamos sobre la leyenda de Bequer. Por Dios Jaime
aquello no era hacer el amor, todo el mundo sabe lo que es hacer el
amor, es algo físico a lo que tú le tienes pavor -rezongaba una voz en
mi interior-
-Pues es una verdadera lástima -Musite a la primera
farola a la que tuve la oportundidad de propinar una patada- una
puñetera lástima
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