Su cabello se enredaba entre mis dedos, traté de salir de la maraña. No pude. Estaba entrampado.
No podía dejar de mirarla, aquellos ojos verdes, aquella mirada
observadora, expectante. Aquella sonrisa guardada por aquellos labios
que tanto me atraían.
¿Qué puedo hacer? mi alma grita desesperada, mientras mi corazón se
desboca, mientras mi vida se aleja en el instante en el que la noto
cerca.
Y quizá mi sangre brote de mis venas y quizá el cielo cambie y haya una
noche sin estrellas. Y entonces te des cuenta de que tu belleza nos es
comparable con él sino con los ojos del que mira.
Alguna vez te darás cuenta de todo lo que siento, y espero que no sea demasiado tarde. Porque te quiero.
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