¿Sabes
ese momento de tu vida en el que sabes que has jodido a los tipos
equivocados, a los putos desquiciados mentales más tarados sobre el
planeta tierra? Bueno ese momento acaba de llegarme.
Y es que para un jugador no existe el descanso, no existe la adversidad, sólo existe el riesgo, la fortuna y la adrenalina que todo esto conlleva.
Probablemente acabe recibiendo una paliza, perdiendo un par de dientes, pero aquella apuesta sin duda mereció la pena, aquella noche jugué con los grandes y se la jugué.
Por eso no tengo miedo, porque por una vez fui libre.
Siempre hay un lugar abierto a estas horas en Madrid para jugar, esta ciudad nunca duerme.
Y es que para un jugador no existe el descanso, no existe la adversidad, sólo existe el riesgo, la fortuna y la adrenalina que todo esto conlleva.
Probablemente acabe recibiendo una paliza, perdiendo un par de dientes, pero aquella apuesta sin duda mereció la pena, aquella noche jugué con los grandes y se la jugué.
Por eso no tengo miedo, porque por una vez fui libre.
Siempre hay un lugar abierto a estas horas en Madrid para jugar, esta ciudad nunca duerme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario