El ulular carrasposo de las olas sigue
azotando como un vendaval mi memoria.
Ya no recuerdo su sonrisa, ni su forma
de andar, son ahora un armario vacío en el alma de mis recuerdos.
Eras todo para mi y sin ti no fui sino
una sombra de la realidad. Ya no importa, ahora soy más fuerte, un
brillante peto de cinismo se ciñe a mi piel enguantado con la ironía
que tanto apreciabas.
Ya no encuentro forma de recordarte
sentada junto al fuego de mi esperanza.
Sin embargo la chispa no cesa, sigue
crepitando por siempre en algún angosto rincón de mi alma
No hay comentarios:
Publicar un comentario